jueves, 23 de diciembre de 2010

La Teletón y la "falsa generosidad"


“(…) Los opresores, falsamente generosos, tienen necesidad de que la situación de injusticia permanezca a fin de que su “generosidad” continúe teniendo la posibilidad de realizarse. El “orden” social injusto es la fuente generadora, permanente, de esta “generosidad” que se nutre de la muerte, del desaliento y de la miseria”.
Paulo Freire.
El viejito Freire con gran lucidez y aguda crítica apuntaló muy bien lo que significa el negocio contemporáneo de la “caridad corporativa” y de la porno-miseria suplicante de los/as “condenados/as de la tierra”. Esa falsa “generosidad”, esa “buena voluntad” de nuestros políticos corruptos, de los magnates de los medios de comunicación, de las transnacionales, de las figuritas de farándula, de reinas, presentadoras y cantantes babosos, es la que mantiene hipnotizada, controlada y “conmovida” a nuestra sociedad domesticada, acostumbrada a interpretar que todo acto de caridad que demuestren los grandes señores de Colombia es un “favorcito”, un buen ejemplo de humanidad y compasión de los grupos dominantes hacia los dominados. Como me da rabia escuchar a tantas personas desplazadas por el conflicto armado, empobrecidas por el capitalismo furtivo o ahora afectadas e inundadas por el invierno, suplicando o cuando no, dando las gracias a la más mínima ayuda que provee el Estado como si esto fuera un favor que se les hace, o una “caridad” y no la responsabilidad jurídica y social, de una institución que está obligada a proveer condiciones básicas de bienestar social….En fin… que rabia…
Que embuste más grande… Hace pocos días RCN y CARACOL, las empresas mediáticas que monopolizan el negocio de la TV y Radio en el país, por un acto inverosímil de “humanitarismo” decidieron emprender la campaña “Cuando tú te mueves Colombia se mueve”, dos días de patetismo amarillista en la que ponían a bailar niños/as con discapacidad, mostraban las imágenes de personas devastadas por los estragos del invierno, la típica musiquita cursi que acompaña el video que promete hacerte llorar, las “protagonistas de novela” recibiendo llamadas, dueños de almacenes que donaban gigantescas sumas de dinero  en cheques bien colosales para que se viera la “grandeza de su corazón”, jota Mario, el pobreteo del “niño sin navidad”, en total, una necro-política pop asquerosa. La muerte y la miseria están de moda y por lo tanto, son buen negocio.!
Se recogieron miles de millones de pesos. Dineros destinados a “ayudar” las “víctimas del invierno” y a la población en situación de discapacidad. Por supuesto no es fortuito semejante despliegue de parafernalia y “humanitarismo”, es necesario realizar el show cuando el país se hunde y cualquier sujeto miserable puede ser grabado para que su profunda situación de subalternidad sea recodificada, vuelta imagen vendible y convertida en “acto de caridad” para ser publicada en todas partes y ganar con ello capital político, réditos simbólicos. Surgen los nuevos héroes, los líderes carismáticos que prometen reconstruir, hacer y recordar a aquellos cuerpos que no importan, que no entran en el cálculo político, aquellos quienes sus vidas abyectas son el lado oculto/oscuro de la ficción “Colombia”, vidas precarias.
¿Qué significa la ayuda humanitaria? ¿Llevar mercados, hacer donaciones en cuentas, tomarse fotos con desplazadas y despojadas? Seguramente estos son paliativos. Temporales claro está. Fugaces formas de manifestar solidaridad. Me permito volver al viejito Freire que por estos días lo he pensado mucho: “La gran generosidad sólo se entiende en la lucha para que estas manos sean de hombres [de mujeres] o de pueblos, se extiendan cada vez menos en gestos de súplica. Súplica de humildes a poderosos. Y se vayan haciendo así cada vez más manos humanas que trabajen y transformen el mundo de forma radical”
Los efectos devastadores de la ola invernal no son producto del “invierno” como lo quieren hacer ver los medios de comunicación y el gobierno. Es el producto de una historia sedimentada de exclusión y destierro, de expropiación y empobrecimiento del campesinado y lxs parias urbanos. Las poblaciones arrasadas por el desborde de los ríos, las montañas que han sepultado barrios enteros como en La Gabriela en Medellín, no ocupaban estos lugares periféricos e inestables por deseo sino por necesidad y como estrategia habitacional ante el olvido y la ausencia de políticas de redistribución económica y territorial, que les permitiera vivir en zonas dignas y habitables. Los “afectados y afectadas” por el invierno son lxs sujetxs oprmidxs por la política de abyección de las élites patriarcales-blancas de la política nacional, esos mismos “humanitarios” que organizan la Teletón y le llevan regalitos a la niñez “sin navidad” y se toman fotos con las miserables del capitalismo para mantener la ficción de que su “generosidad” contribuye a crear una “Colombia humanitaria”…
Humanitarismo sería una campaña, una Teletón si se quiere, para promover una reforma territorial y agraria en los campos y las ciudades para arrebatarle las tierras a los señores de la guerra y a los empresarios yupies, que han robado y expropiado a sangre y fuego los territorios ancestrales a los pueblos negros, indígenas y campesinos. Humanitarismo sería ver a Pablo Laserna, presidente de Caracol y al presidente de RCN Gabriel Reyes, siendo realmente “generosos” y aportando para crear un sistema gratuito de educación crítico, lúdico, descolonial, quitarían tanta novela picha de sus parrillas, nos harían el favor de despedir a Jota Mario, cerrarían Séptimo día y a Dago García lo vetarían para que dejara de producir películas populacheras y de mal gusto. No empelotarían a tantas mujeres para el televidente macho-heterosexual y crearían espacios televisivos de discusión para cuestionar las injusticias y los privilegios de los dominantes, guerreristas, patriarcales, racistas y terratenientes.
Humanitarismo, consistiría en acabar las condiciones sociales que mantienen en estado de subalternidad y rogadera a tantas personas en Colombia. Humanitarismo sería todo un detonador para hacer volar en mil pedazos esta sociedad tal como la conocemos, hasta que eso no suceda, seguirá la Teletón de CARACOL y RCN, las políticas mesiánicas de políticos promeseristas y esa “caridad” cristiana, tan indignante y dañina, que nos ha hecho tan cómodos ante el exterminio de los otros y otras.

PD: en remojo tengo mis comentarios sobre la tragedia de Gramalote en Norte de Santander y la amnesia histórica de rescatar del desastre que ha sufrido el municipio, la estatua del facho de Laureano Gómez….
“Esta canción está dedicada a todas aquellas personas que creen que pueden comprarlo todo con el dinero, incluso un país.

martes, 21 de diciembre de 2010

Zaneli Muholi

http://www.michaelstevenson.com/contemporary/exhibitions/muholi/being.htm
Zaneli Muholi, sudafricana, fotógrafa, lesbiana, y activista....Recomendada por mi corazón Qki!
http://zanelemuholi.com/

TRANSFEMINISMOS DESDE LA OTRA ORILLA

Sayak Valencia Mexicana inmigrante en España, hablando sobre políticas transfeministas, transfronterizas y contra el capitalismo gory el régimen necropolítico

ARMANDO UNA UTOPÍA FEMINISTA

Soy un amasamiento, soy el acto mismo de amasar,
De unir y mezclar, que no sólo ha producido una criatura
De la luz y una criatura de la oscuridad, sino que también
Ha engendrado una criatura que cuestiona las definiciones
De luz y oscuridad y les da nuevos significados.
Gloria Anzaldúa.

La posibilidad de pensarse fuera de las hetero-designaciones coloniales, patriarcales, racistas y clasistas, exige de creatividad y praxis feministas, que posibiliten la emergencia de un nuevo “yo”, una subjetividad contra-hegemónica, múltiple, solidaria, opositiva y responsable, con la fabricación de realidades políticas y de existencia, basadas en procesos descoloniales comprometidos con la cotidianidad de nuestras propias vidas, de forma que podamos dar cuenta del mundo en relación con el poder hegemónico, como un compromiso con colectividades que tengan como premisa las ideas de autonomía y autodeterminación, en otras palabras, la práctica democrática.
El feminismo que sueño, que leo y con el que me identifico, es un feminismo heterogéneo donde la reflexividad emerge como un principio fundamental, que requiere de un volver sobre sí mismx, sobre los cuerpos y el espinoso tema del sujeto del feminismo. Algunas posiciones radicales, identitarias “de hierro”, separatistas, entre otras que han inundado algunas prácticas discursivas feministas, han preservado lo que Teresa de Lauretis ha denominado la paradoja “mujer”; un sujeto construido bajo el manto ilusivo de la coherencia y la diferencia, una universalidad definida en términos de supuestas condiciones homogéneas de opresión, que denota el movimiento fantasmal de un esencialismo totalizador, que refiere a La Mujer como el único lugar de enunciación para encarnar, resistir y contestar la dominación masculina. “La Mujer” expresa el racismo, el heterosexismo, el clasismo y el colonialismo imperantes en los discursos hegemónicos del feminismo de la academia occidental.
Ante este sistema excluyente y acrítico con la diferenciación sexual que enarbola a “las mujeres” como las únicas posibles de encarnar las críticas y la episteme feminista, deseo pensar en un feminismo que parta de la desidentificación de las categorías coloniales de “hombre” y de “mujer”, con la finalidad de construir multitudes feministas que se identifiquen en legados y genealogías de resistencia, constituidos éticamente por una consciencia opositiva fundada en principios democráticos feministas, y no en las “diferencias sexuales”, los determinismos biológicos o los esencialismos culturalistas que identifican mujeres=víctimas, hombres=victimarios. Es necesario crear lo que Chandra Mohanty denomina procesos de escritura de sí, en relación a contextos interpersonales y políticos múltiples, que permitan inventar nuevos cuerpos, nuevas formas de existencia, de relaciones sociales que transgredan el orden y el régimen heterosexual, sujetxs excéntricxs, sujetxs desde el balcón.
Quisiera retomar la metáfora de la “casa” y el “balcón” desarrollada por Melissa Cardoza, una metáfora que nos da la posibilidad de mirar y situarnos tanto adentro como afuera de la “casa”. La “casa”, aquella quimera de coherencia  y seguridad basada en la exclusión de historias específicas de opresión y resistencia, y en la represión de las diferencias dentro de cada persona. La “casa” puede ser entendida como muchas instituciones y procesos sociales que exigen coherencia, lealtad y obediencia a determinados ideales de ser, existir y pensar; el Estado, la familia, la nación, la comunidad, las identidades, pueden convertirse en este lugar tan cómodo y acogedor y a la vez tan despótico, estabilizado y conforme.
<<Estar en la casa>> y <<fuera de la casa>> es el capital que posibilita una posición excéntrica, una posición múltiple que no pretende liberarnos, ni ponernos fuera de la cultura, pues implicaría omitir la conciencia de lucha, la memoria y el poder hegemónico que también nos ha constituido en tanto sujetxs, de esta manera,  la excentricidad discursiva del feminismo que imagino y que me gusta, es una forma política de reinterpretar los códigos dominantes que se han inscrito en nuestra piel para reconvertirlos, analizar y combatir lo dominante tatuado en nuestra carne y la posibilidad de tejer procesos de resistencia, desde distintas posiciones de sujeto que no involucren la defensa de un “origen”, una “verdad” o una “coherencia”: Es un desplazamiento, una desidentificación de un grupo, una familia, un yo, una “casa”, digamos incluso de un feminismo mantenido unido gracias a las exclusiones y a las represiones que sostiene toda ideología de lo mismo- es además un desplazamiento del propio modo de pensar; comporta nuevos saberes y nuevas modalidades de conocimiento que permiten una revisión de la teoría feminista y de la realidad social desde un punto de vista que es a la vez interno y externo a sus determinaciones.
La excentricidad feminista se despliega y se vive desde el “balcón”, no sólo desde un balcón de lesbianas, sino un balcón para las multitudes, para los maricas, las travestis, lxs indígenas, lxs jóvenes, lxs  desviadxs, postcoloniales, anticapitalistas, anti-racistas y las diversas heterogeneidades, que desean y se comprometen en el establecimiento de plataformas alternativas de lucha autónoma, que traspasen el marco tradicional del reconocimiento y la “inclusión”. Es por esto que el feminismo, para desplegar su programa democrático, debe partir de la escritura de las “teorías en la propia piel”, “teorías desde la carne y el hueso”, en las que no se hable en nombre de, o interpretando a, sino se potencialicen formas de politización de la propia historia, la conjunción entre la praxis y la teoría, que tengan como referente la exigencia de escucha de las voces multitudinarias de lxs subalternxs.
 Voces, luchas, e intereses situados y feministas, reconocidos en sus propios ritmos, tal como lo expresa la activista feminista indígena Martha Sánchez. “No es lo mismo ser nosotras objeto de estudio, de cifras, de folclor, a ser mujeres con voz, que buscamos interlocución con dignidad, con respeto, con igualdad, y que queremos no sólo participar en la elaboración  de programas con perspectiva de género, sino ser partícipes de la ejecución y de los impactos que tengan en los niveles que sean”…
Esta posición localizada y referida a las propias condiciones de opresión, permitiría confrontar los discursos de algunas feministas institucionales y ONGizadas, que se pronuncian como representantes de las “oprimidas”, las “expertas en género”: Las teorías feministas que examinan nuestras prácticas culturales como “residuos feudales” o que nos etiquetan como “tradicionales” también nos representan como mujeres políticamente inmaduras, que necesitan ser educadas y formadas en el carácter distintivo del feminismo occidental. Estas teorías deben ser impugnadas constantemente” [Mohanty. 2007]
La deconstrucción de estas teorías feministas, predominantemente blanco/mestizas, pequeño burguesas y situadas en el “centro”, requieren de perspectivas interseccionales como una forma de comprensión de los distintos regímenes de opresión, que se fabrican de manera heterárquica y co-constitutiva, por lo cual, la categoría género, tomada de manera aislada, es incapaz de brindar derroteros de análisis y acción política, que logren desestabilizar los regímenes de dominación en su complejidad imbricada. Asumir una ética postmodernista de identidades fugaces, inestables y fluidas, no es suficiente para hacer frente a los procesos de recolonización capitalista que se están llevando a cabo en todos los rincones del planeta, de ahí que sea fundamental la práctica de un feminismo historizado, situado y de carácter transnacional que permita imbricar la clase, el género, la sexualidad y la raza: Ennegrecer el feminismo y feminizar las reivindicaciones de los movimientos etno-raciales, sin caer en posiciones ortodoxas y monolíticas: “Las dos maneras de perderse son: por segregación siendo encuadrado en la particularidad, o por dilución en el universal”: La utopía que hoy perseguimos consiste en buscar un atajo entre una negritud reductora de la dimensión humana y la universalidad occidental hegemónica que anula a la diversidad. Ser negro sin ser solamente negro, ser mujer sin ser solamente mujer, ser mujer negra sin ser solamente mujer negra” [Carneiro. 2005]
Este proceso de des-identificación y de identificaciones estratégicas que se alternan en la lucha política por un feminismo democrático y múltiple, es a la vez una crítica a los procesos de estabilización que el Estado y sus agencias multiculturales promueven para sostener el orden sexual, racial, colonial y de clase, manteniendo a “lxs otrxs” como lxs diversxs, lxs diferentes, lxs multiculturales. En este sentido, creo que mi utopía política de un feminismo múltiple y excéntrico, debe evitar caer en los procesos de normalización estatales consignados en sus maquinarias de ciudadanización, heterosexualización, clasificación e “institucionalización”. Estas maquinarias requieren de una solidez identitaria impresionante, se resisten a la aceptación de las desestabilizaciones provocadas por las posiciones subjetivas de frontera, e imponen una lógica degradante de “hacer lo posible”, mientras algunos pocos, por lo general hombres blancos-heterosexuales-dominantes, “hacen lo que quieren” y utilizan los nombres y las consignas de los movimientos sociales para refrendar sus políticas de “nueva hipocresía mundial”. Esta supuesta “política de lo posible”…la de la negociación y el cabildeo es tan pobre e indignante que rechazo la convicción de pensar en que la política sea este único y vergonzoso lobby de algún espacio intangible y retórico que no parece tener soluciones para nadie…es la dinámica masculinizada de la muerte la que sigue triunfando.
Es importante combinar formas de lucha que se resistan de igual manera, a las prácticas normalizadoras que efectúan los procesos capitalistas neoliberales que a través del mercado, intentan regular la participación política y cuidadana, ofreciendo dádivas a los consumidores y pagadores de impuestos, por encima de las multitudes desvalijadas por la ausencia del Estado de Bienestar y la imposición de su “mano dura”, como garantía del funcionamiento de la lógica guerrerista y  militarizada del furtivo capitalismo transnacional. Por ello, creo en la necesidad de pensar las multiplicidades feministas como políticas comprometidas con estrategias “socialistas” y de “transnacionalización descolonial”. Contra la internacional del terror que representa el neoliberalismo, debemos levantar la internacional de la “esperanza” que permita luchar contra la globalización capitalista, a través de prácticas de alianzas entre movimientos sociales y transnacionales que engendren una democracia participativa transfronteriza que se sitúe fuera de la esfera imperial.
Mi utopía feminista es una utopía que se mueve a través de acciones pedagógicas, paródicas y monstruosas (en el sentido foucaultiano), la pedagogía como práctica del cruzar, de la enseñanza de las posiciones de frontera y señalamiento de los márgenes que construyen los procesos de normalización y exclusión, es fundamental para crear corporalidades y conciencias opositivas,  que se resistan a los procesos de objetualización y deshumanización que tienen que ver con las miradas del capitalismo patriarcal, es decir, la Democracia con D mayúscula. La pedagogía como lugar de encuentro, de diálogo, de conflictos, de desviaciones, de voces múltiples, tiene la potencialidad para desplegar formas históricas para la construcción de la autodeterminación y la autonomía de los grupos sociales marcados, de ahí que la pedagogía tenga el imperativo de hacer el mundo en el que vivimos inteligible para nosotrxs mismxs y para los otros- en otras palabras, enseñarnos a nosotrxs mismxs.  Porque al interior de las arqueologías de dominación reside la voluntad de dividir y separar, las pedagogías apuntan a las inversiones mutuas que debemos hacer para cruzar hacia una microfísica de la independencia.
Por otra parte, retomo el feminismo fronterizo como una posibilidad de transgredir las certezas culturales y las identidades esenciales, para esto, la pedagogía como una tecnología de disciplina retomada por el feminismo, puede convertirse en una herramienta de creación de “estrategias de mutuo cambio”, espacios de enunciación donde el ejercicio de escuchar, deliberar, hablar, no implique desvanecer la propia historia, la trayectoria de vida y el propio posicionamiento; espacios para el despliegue de las estrategias democráticas feministas para que hablar sea para ser escuchadx, escuhar para fortalecer mi propia palabra.
Por último, quisiera enunciar que el feminismo excéntrico que sueño, está comprometido con luchas desestabilizadoras a todo nivel, pero principalmente deconstruye la sexualidad, el género y la corporalidad como meros receptáculos donde se posiciona el poder bio-político masculinista patriarcal; la parodia queer, como una estrategia feminista excéntrica, deviene en mi utopía como la necesidad de vincular la estética y la teatralización de las estructuras de dominación, a partir de citaciones subversivas de los códigos normativos de género, clase y raza; mímesis desviadas de todo aquello que concebimos “normal”. Estos dispositivos paródicos remiten a lo que Pat Califia denomina como la posibilidad queer, aquella posibilidad que rompe con la idea clásica de la lucha política que pasa por la creación de un sujeto político bien definido y estable, la lucha política queer se convierte en una nueva lucha transversal que consiste en la búsqueda y señalamiento de fisuras del capitalismo y del patriarcado, para desde ahí producir discursos, prácticas de resistencia y estrategias de fuga.
Las parodias de este feminismo están orientadas a generar un quiebre en las tradicionales expectativas del/x aprimidx como sometidx, dócil y amargamente inscritx en una lucha gris y triste por los embates de la dominación; si bien estos procesos son dolorosos y generan profundas heridas de exclusión, marginación y violencia, creo que es posible reivindicar la parodia, la risa y el carnaval queer de cuerpos abyectos, sexualmente disidentes, descarados e irrespetuosos contra la mojigata moral tradicional, con el objeto de deconstruir los binarismos opresivos hombre/mujer, masculino/femenino, blanco/negro, hetero/homo, público/privado, etc. Producir subjetividades excéntricas como forma de lucha y desestabilización de la normalidad y el régimen heterosexual-capitalista-colonial-racista, se convierte en un acto para atentar contra la producción frenética de “diferencias”, diferencias que funcionan para la legitimación de desigualdades. Es aquí donde el feminismo múltiple, excéntrico, fronterizo y descolonial, persiste en la desestabilización y teatralización deconstructiva: Estas diferencias no son “representables” dado que son “monstruosas”…En este sentido, las políticas de las multitudes queer se oponen tanto a las instituciones políticas tradicionales que se presentan como soberanas y universalmente representativas, como a las epistemologías sexopolíticas heterocentradas que dominan todavía la producción de la ciencia.
Irrumpir las diferencias, interpelarlas, exceder el binarismo de la estructura del género, cuestionar el racismo, el clasismo y la colonialidad, requieren de políticas contra-sexuales como ejes de contestación feminista, en las cuales el cuerpo, los placeres, los orgasmos, sean totalmente reconceptualizados para hacerle frente al ordenamiento heterosexual que los dispositivos de normalización masculinista han impuesto sobre las corporalidades. Se trata de descentrar el placer de los genitales, de descubrir los espacios públicos como lugares para la puesta en escena de las multitudes queer degeneradas y multiorgásmicas, que reviertan las tecnologías de privatización del placer sexual, y generen inquietantes formas de construcción del deseo que transgredan tanto la “homosexualidad” y la “heterosexualidad”. La utopía no puede existir sin la politización de la sexualidad, su desbordamiento, su goce y su práctica múltiple: Mi feminismo utópico es una creencia incrustada en mi cuerpo, una creencia de que la carne de la multitud es evasiva, nunca puede ser completamente atrapada en la jerarquía orgánica de un cuerpo político…

Me Gusta ser una zorra

La feminidad y la masculinidad son dos polos de adoctrinamiento masivo. sus reproducciones tratan de moldear mujeres y hombres hasta el infinito, como en un bucle. Y fracasan estrepitosamente. ZIGA

http://www.youtube.com/watch?v=9VxILA32Nd4

EL ANO, LA CIUDAD Y LAS MICROREVOLUCIONES

Fue esa noche helada de piernas sueltas y arrechera insaciable en la que conocí tu orgásmica voz. Recuerdo que tu enrollada lengua me llenaba de viscosa saliva mis prostitutos labios. Sí, recuerdo haber sentido su afilada punta clavarse en el fondo de mi apretado culo y gritar con un sonido de extático placer, que por favor le declamaras poemas a mi agujero. Quería que le pasaras tu espesa barba y tus miradas morbosas y me penetraras con tu voz, sólo con ella, y ver la luna estrellarse en el cielo en un eclipse orgiástico de mi culo, tu voz y las palabras.

Salí a las calles de inmediato a buscarte, a verte, a lamerte, a follarte, a ahogarme con tu lujuria. Mi ano se tomó esta ciudad con la ansiedad voraz con la que un adicto desea chutarse heroína. Estoy tan arrecha que mientras te busco paseo atrevidamente mis dedos por mis guevas, mis pezones y mi culo. Los recorro, los pellizco, los retuerzo con perversidad, para ver si adquieren un tono rojizo para que te excites tan pronto los veas. Me meto un dedo en el culo, con suavidad, inserto un dedo más, más y más profundo, ahí estoy yo, tocando la entrada de mi cuerpo por donde cago mis ideas…

Al ano se le ha prohibido devenir órgano placentero entre los cuerpos asignados con pene, sí, es cierto, pero mi ano activo y glotón es un órgano político revolucionario, pues cada vez que en él dejo entrar todas tus formas, las pequeñas, las gruesas, las largas y diminutas, los dedos, los fluidos, los besos de negra y hasta el fist fucking, ahí mi ano está cagando el sistema sexo/género, que por centurias nos ha hecho abrir la boca y cerrar nuestros culos, temerle a ser penetrados, temerle a gozar de ese hecho. No tengo miedo de sus reproches y rechazos, soy una desvergonzada, fóllame el ano, déjame follarte con mi ano, mi cálido, apretado y disidente ano.

Que placer me genera cagar estas vetustas estructuras políticas tan violentas y opresivas, realmente me doy cuenta que es una mierda. Mierda que sale de mi culo pero que no me impide desear que me folles, vuelvo y paso un dedo más al interior de mi ano. Estoy preparado para nuestra faena, reconocí tu voz de inmediato. Mi ano se estremeció, contigo hice de mi culo una fiesta de rebeldía, una celebración por los nuevos cuerpos que nos estamos inventando, al dejarnos sorprender por el clítoris tremendo que yace en nuestro orificio, nuestro centro de descarga, nuestro punto de fuga. ¿Fugarnos?, sí, quiero fugarme de todo orden corporal que busque instaurarse en mi cuerpo, ¿A dónde ir? A la acción, a la revuelta orgásmica, eso!, sí, sigue chupando y mordiendo, lengüetea mi agujerito juguetón que se cierra y se abre compulsivamente cada vez que lo estimulas, veo como te arrechas y tu voz se entrecorta y gritas obscenas tonterías para referirte a mi ano, me dices que parece un pastelito, que mis nalgas son potentes, que te quieres correr encima de ellas, que te haga la paja apretando duro, que te encanta mi anito depilado. Yo no puedo creer que haya sido tu voz la que me lleva a abrir las piernas, que sea el chat de maricas que frecuento por las noches el que me haya traído hasta tus palabras eyaculadoras y tus excelentes y succionadores besos anales.

Estoy a punto de desmallarme por tanta fricción anal, subo y bajo mi pelvis, soltando y recogiendo los músculos de mi ano, frotando tu miembro que se enloquece y se viene en el espacio estelar como una explosión cósmica, la vía láctea chorrea mi cara. Estoy muy abierto, y mi voz y la tuya han sido la excusa para anchar mi hoyito suculento. Antes de que se acabe la noche y vuelva el silencio y encuentre otro chat, explota mi culo, explota mi polla, explotan mis tetas y me vengo, me vengo como desquiciada y me pregunto si algún día volveré a escuchar tu voz detonante. Me pregunto si mi ano revolucionario podrá follarse a tanto curita reprimido y mojigato. Le hablo a mi ano, mientras intento soplarlo pasándome las piernas tras la cabeza para calmar el ardor que me queda, si será posible quemarnos todos en un infierno queer donde no existan géneros naturalizados, ni órganos sexuales hetero-normativos, ni cuerpos domesticados. Soy el hijo de Sodoma, la marica culipronta y calienta huevos, soy la loka con pene pequeño, la travesti coqueta, la que le gusta por detrás, quiero la revolución, mi ano es centro revolucionario…que vivan los anos!....cuando chateamos?...cuando chateamos, quiero que me penetre tu voz?